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Las virtudes cardinales, un camino para prevenir la dependencia digital

Las virtudes cardinales, un camino para prevenir la dependencia digital

Por Wendy Carrillo

En este momento histórico la mayoría de las personas utilizan internet en alguna medida y podemos notar que a veces exageramos en su uso. Según un estudio realizado por We are social y Hootsuite (2020-2021), los mexicanos están conectados a internet en promedio 9 horas al día, de estos usuarios algunos podrían a partir de las redes sociales, video juegos o series desarrollar una adicción comportamental. Te contaré más adelante algunas investigaciones que han estudiado como estos afectan la salud mental de los usuarios y como de acuerdo con el autor de “Ética e Internet” el mundo digital es una oportunidad para crecer en virtud a diario y ser más felices.

Si viste la película de Disney Wall-e, recordarás como se veía la raza humana surcando el espacio en un crucero. Se trasladaban en sillas flotantes, comían sólo por medio de malteadas y no se daban cuenta de quien tenían a su alrededor por estar siempre conectados a la pantalla. En la primera cuarentena en el 2020 muchos tuvimos una experiencia parecida de realizar todas nuestras actividades desde casa y por medio de algún dispositivo.  

Desde ese entonces es probable que tu forma de interactuar por internet haya cambiado, por ejemplo, hacer más compras por internet o pasar más tiempo viendo series. En México el 56% de la población ve al menos una plataforma de streaming frecuentemente, siendo Netflix la más utilizada. Según esta compañía sus suscriptores en todo el mundo utilizan la app entre dos y tres horas al día. 

La pandemia evidenció hacia dónde corremos interiormente ante una preocupación: una persona, un hobby, el trabajo o una sustancia. Ante el estrés cada persona busca en sus recursos personales como lidiar con sus sentimientos, angustias y problemas. Algunos optan por enfrentar el problema directamente y otros, al verse sobrepasados, su forma de afrontamiento puede ser evadir la situación. Para reducir su ansiedad o experimentar algo placentero se adopta una conducta, puede o no ser saludable, que repetirá después porque anticipa que será agradable. Muchos en automático entran a las redes sociales para recibir esta dosis, sentirse mejor, pero según estudios muchos terminan con más sentimientos negativos que al entrar.

¿Qué provocan?

Gracias a estudios neurocientíficos se ha observado como los video juegos, el uso de redes sociales y ver series activan la dopamina, el neurotransmisor del placer. Este activa el circuito de recompensa del cerebro que hace que se repitan comportamiento en busca de la misma sensación.

Ver una serie que te encanta puede darte una sensación de euforia por los niveles de dopamina, haciendo muy difícil no darle click al siguiente capítulo. Aunque la “seriefilia” no es un trastorno oficial comparte características de una adicción como la conducta compulsiva, la tolerancia a la actividad y el síndrome de abstinencia, según la Dra. Gabriela Orozco Calderón (jefa del Laboratorio de Psicobiología y Cognición Humana en la Facultad de Psicología de la UNAM).

Por otro lado, el “trastorno de juego” por internet es un término ya mencionado en el manual diagnóstico de trastornos DSM-5, pero sigue causando gran controversia entre clínicos. Algunos de los síntomas diagnósticos son: un gran deseo por jugar y angustia cuando no lo puede hacer, además de tener consecuencias negativas en sus estudios, trabajo o relaciones a raíz de jugar.

Sobre el uso del celular, un estudio del año 2017 obtuvo evidencia de que las personas con un uso problemático de Internet experimentan síntomas del síndrome de abstinencia al dejar de usarlo similares a las observadas con drogas sedantes como: aumentos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial sistólica, reducción del ánimo y aumento de ansiedad.

Igualmente, el uso constante de redes sociales magnifica en muchos usuarios una autopercepción de aislamiento social, relacionado con que las redes aumentan sentimientos negativos como comparación con otros, envidia, ira, etc. Que la persona se considere a sí mismo aislada, aunque objetivamente no lo esté, puede ocasionarle problemas en su salud mental y física posteriormente.

¿Por qué caemos en las redes?

Como ya mencioné, realizar alguna de estas actividades en exceso puede ser derivada de un mecanismo de afrontamiento evitativo. Naturalmente todos lidiamos con problemas de distintas formas, pero el peligro sería recurrir exageradamente a una actividad buscando placer y no ocuparnos de la preocupación o situación que causa la ansiedad en primer lugar. 

Por otra parte, está la cuestión de que las personas utilizan estos medios para conectar con otros, sentirse parte de un grupo, recibir amor, cariño y apoyo. Las personas deben cubrir su necesidad de sentir amor y afecto, las cuales son de las necesidades superiores de la persona, que según el psicólogo Abraham Maslow, no se puede llegar a la autorrealización sin cubrir primero estas. Como seres sociales esta dimensión social natural simplemente se ha traducido a todos los nuevos medios, pero no pueden reemplazar la presencia física que todos necesitan.

Un estudió del 2013 arrojó evidencia de que a mayor tiempo invertido en Facebook el sujeto experimenta menos sentimientos positivos en el presente y menor satisfacción con su vida, mientras que otros hobbies solitarios como leer o hacer ejercicio no causan estos efectos negativos. Además, conectar por medio de la virtualidad no aporta los beneficios cognitivos y afectivos de interactuar frecuentemente con un círculo cercano de apoyo en la vida real. Los resultados de este estudio indican que interactuar por Facebook puede predecir menor bienestar en jóvenes adultos.

Si identificas en ti o en alguien cercano que tiene un uso problemático del internet y no lo puede cambiar, aunque lo desee, un terapeuta podría ser de ayuda para adquirir nuevas herramientas para ser más libre del mundo digital. 

¿Qué dice la Iglesia?

Estos nuevos medios de comunicación no son intrínsecamente malos, sino una herramienta, depende de la persona formarse para usarlos correctamente. Hablando de internet y nuevos medios la iglesia los considera “como ‘dones de Dios’, ya que, según designio de la divina Providencia, unen fraternalmente a los hombres para que colaboren así con su voluntad salvífica” (Papa Pío XII, 1957).

Un paso a la vez hacia la virtud

Es positivo conocer los efectos biológicos y psicológicos de estas actividades para no pensar derrotistamente que es sólo por la falta de voluntad que no podemos cambiar un hábito. Es necesario analizar cómo podemos ayudarle a nuestro cuerpo a dosificar estos estímulos externos, mientras que se fortalece la vida interior con la práctica de las virtudes.  La virtud es “practicar la disposición habitual y firme a hacer el bien” (Aurelio Fernández).

El libro Ética e Internet” de Fernando García Fernández explica que el internet puede ser para nosotros una escuela de virtudes, ¡una oportunidad de ser más dueño de ti mismo constante!

  1. Prudencia: obrar con moderación y aplicar en actos tus principios morales.
  • Online se ve como: ser prudente con la información personal que compartes con desconocidos, verificar la información que encuentras y elegir no ver contenido que no te trae nada positivo por degradar a otro ser humano.
  • Tip: Afina tu capacidad para filtrar lo que consumes, ¿esto aporta algo a mi vida o es superfluo?
  • Templanza: moderar la atracción hacia el placer y equilibrar el uso de los bienes creados. El placer acerca a la felicidad, pero es contraproducente si lo haces el fin de tu existencia.
  • Online se ve como: equilibrar el tiempo que usas internet para no descuidar las demás áreas de tu vida, no despilfarrar tu tiempo ni caer en el consumismo al comprar hardware, software o servicios (wifi, streaming, etc.).
  • Tip: ayúdate a no estar en automático scrolleando, puedes poner una alarma o cambiar los ajustes para sólo poder usar ciertas apps ciertos minutos al día, también cambiar el ajuste de la pantalla a escala de grises para hacer el cel menos atractivo.
  •  Justicia: dar a cada uno lo que le corresponde, reconociendo los derechos y deberes mutuos de los ciudadanos.
  • Online se ve como: ser justo con tu tiempo para no descuidar prioridades según tu estado de vida, decir no a la piratería, no calumniar, difamar y, ¡ojo!, tal vez no crees estos posts, pero compartirlos es lo mismo.
  • Tip: dar crédito a las personas por su trabajo, respetando a los autores y creadores. Limita tu uso de redes, series o video juegos al menos 1 hora para dedicarle tiempo a un hobby que te recree y relaje.
  • Fortaleza: Asegura la firmeza y constancia en búsqueda del bien. Es el punto de partida para vencer las tentaciones contra la prudencia, templanza y justicia.
  • Online se ve como: cada semana ve cuánto tiempo y qué apps usaste en tu cel (muchos te muestran un resumen de tu tiempo de pantalla) y reflexiona cómo puedes mejorar la próxima.
  • Tip: aprende de tus errores y si te equivocaste, vuelve a comenzar, ¡un día a la vez!

Estas virtudes están en potencia en nosotros, entre más se hagan hábito y parte de nuestro ser, menos costará vivirla cuando sea necesario. ¿Cuál es la virtud que más te hace falta? ¿Cuál sería el paso más pequeño que puedes dar esta semana para desarrollarla? Este es tu momento para decidir vivir libre de apegos. Como dijo el Papa Francisco:  “La vida es el tiempo de las elecciones decisivas, eternas. Elecciones banales conducen a una vida banal, decisiones grandes hacen grande la vida. En efecto, nos convertimos en lo que elegimos”.

Referencias

Alvino, C. (2021) Estadísticas de la situación digital de México en el 2020-2021. Branch.  https://branch.com.co/marketing-digital/estadisticas-de-la-situacion-digital-de-mexico-en-el-2020-2021/

Fitzgerald, S. (30 de julio de 2020). The Internet wants to keep you ‘doom-scrolling.’ Here’s how to break free. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/lifestyle/wellness/coronavirus-doom-scrolling-stop/2020/07/29/2c87e9b2-d034-11ea-8d32-1ebf4e9d8e0d_story.html

García, F. (2007). Ética e Internet. RIALP.

García, L. (2018). ¿Adicto a las series? Ciencia UNAM. http://ciencia.unam.mx/leer/771/-adicto-a-las-series

Kross E, Verduyn P, Demiralp E, Park J, Lee DS, Lin N, et al. (2013) Facebook Use Predicts Declines in Subjective Well-Being in Young Adults. PLoS ONE 8(8): e69841. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0069841

Pontificio consejo para las comunicaciones. 28 de febrero de 2002). La Iglesia e Internet. Ciudad del vaticano. https://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/pccs/documents/rc_pc_pccs_doc_20020228_church-internet_sp.html#OPORTUNIDADES%20Y%20DESAF%C3%8DOS

Reed P, Romano M, Re F, Roaro A, Osborne LA, Viganò C, et al. (2017) Differential physiological changes following internet exposure in higher and lower problematic internet users. PLoS ONE 12(5): e0178480. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0178480

Walton, A. (2017). 6 Ways Social Media Affects Our Mental Health. Forbes. https://www.forbes.com/sites/sciencebiz/2018/07/24/pfizer-ceo-how-the-biopharmaceutical-industry-creates-value-and-jobs-for-the-u-s-economy/?sh=5f0648bb5efc

Imagen por Mollie Sivaram on Unsplash

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