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Parte 1. La Pastoral de Adolescentes en el olvido

Parte 1. La Pastoral de Adolescentes en el olvido

«No fuimos llamados automáticamente, fuimos llamados por el nombre…» «somos amados como somos. No como quisiéramos ser, como somos ahora. »[1] Fueron las palabras con las que el Papa Francisco se dirigió a más de un millón y medio de jóvenes en la 38 Jornada Mundial de la Juventud, y que resonaron en el corazón de muchos. Pero, volteo a ver la realidad de muchas parroquias de la Ciudad de México y me pregunto ¿dónde están esos jóvenes llenos de emoción, llenos de vida como lo hemos visto en Portugal? ¿Qué estamos haciendo para que aquellos que son “el futuro de la Iglesia” estén ausentes de esta?

La realidad es que cada vez más, escucho a párrocos de distintos puntos de la ciudad que comparten el hecho de que, no tienen grupos juveniles, que los jóvenes están ausentes de las celebraciones Eucarísticas. El problema de fondo no son los mismos jóvenes, sino que como Iglesia no hemos sabido llegar a sus corazones y dar respuesta a los desafíos con los que se enfrentan cada día, no hemos respondido al “estar en salida” que anuncia el mismo papa Francisco, o como dice Alfredo Nateras «hay que ir donde está el joven, recuperar sus códigos, sus búsquedas de sentido»[2] ya que «con frecuencia viven situaciones límite a las que buscan dar solución y en ocasiones de manera religiosa»[3].

Para poder llegar a las vidas de estos jóvenes, deberíamos reconocer primeramente que en el ámbito parroquial no se ha llevado a cabo suficientemente la atención a las distintas etapas de la vida. En los grupos juveniles se puede observar a adolescentes de 13 años teniendo formación e interactuando con jóvenes adultos de 35 años; su psicología, su manera de existir, sus expresiones, sus búsquedas, sus intereses, son totalmente diferentes, pero muchos piensan que la juventud puede tomarse de los 12 a los 29 o incluso hasta los 36 años[4]. Es aquí donde nos damos cuenta de que existe una comunidad silenciosa y olvidada dentro de las estructuras de la pastoral, son los adolescentes, ¿por qué se habla de pastoral juvenil cuando esta abarca realidades tan diferentes?

Si lo vemos desde esta perspectiva es la pastoral de adolescentes la que ha sido olvidada. Para dar vida a esta pastoral deberíamos primeramente ubicar las edades en las que se encuentra la adolescencia y su manera de existir. Según la OMS esta etapa de vida va de los 10 hasta los 19 años[5], en esta etapa las personas experimentan constantemente varios cambios físicos, emocionales, psicológicos, sociales y cognitivos que le condicionan a estar en constante cambio, y adaptación; y por tanto descubren, conocen, experimentan y forman su personalidad.

En este constante cambio el adolescente experimenta la «fugacidad, la liquidez, los afectos líquidos»[6] la búsqueda de experiencias sensibles y placenteras. Además, buscan sentir pertenencia en ciertas comunidades, aunque a veces virtuales o imaginarias, por eso, «en todos lados y situaciones se escuchan la misma música, se usa la misma ropa, se tiene el mismo dispositivo electrónico»[7]. Creo que estas realidades dan miedo a no pocos responsables de pastoral, porque se ha inculcado demasiado que los valores cristianos deben estar basados en la autenticidad, porque hijo de Dios, en una vida estable para estar abiertos a la voluntad de Dios, y en lo duradero porque Dios es eterno. 

Este miedo se expresa de distintas maneras y en la boca de algunos responsables de Iglesia: “los jóvenes ya no saben a dónde van”, “que difícil es trabajar con ellos”, “es demasiado cansado, solo echan relajo” “su música no es moralmente buena”, etc; con estas y otras frases solo manifiestan que no estamos dispuestos a trabajar por la Misión que Jesús nos ha encomendado. Hablar de pastoral para adolescentes nos lleva a reflexionar sobre el anuncio del Reino, con los medios, las formas y las herramientas pedagógicas propias a los chicos. Aparentemente, Jesús no habla de los adolescentes o se menciona que hizo algún milagro a alguno de ellos, esto es normal ya que el concepto de “adolescencia” en la Escrituras no está presente, debido al vocabulario y las concepciones judías antiguas sobre las etapas de la vida humana.

Por otra parte, no olvidemos que en el Evangelio nos es dado el dato importante que Jesús tenía doce años. «Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres» (Lc 2,42).

Jesús también pasó por esta etapa en la que, como hemos dicho, cada persona experimenta la afirmación de su personalidad y la búsqueda de autonomía, referente a sus padres y las estructuras fijas, para encontrar su propia misión en la vida. Jesús se aleja de sus padres, se queda (sin avisar) en el Templo de Jerusalén escuchando y dialogando sobre la Palabra; tres días después fue encontrado por José y María y Jesús responde de una manera brutal para la sensibilidad de los padres; Jesús atraviesa también, por la etapa de la rebeldía o de afirmación y profundizando en su misión, cosa que a nuestros agentes de pastoral les da miedo.

Como Jesús que estaba reflexionando sobre la Palabra, también los adolescentes de hoy buscan conocer y comprender intelectualmente quién es Dios y su obra en el mundo, se interesan en la fe. Ahora bien, ¿Son capaces de dejarse interrogar e interpelar por preguntas incomodas, como seguramente lo hizo Jesús con los maestros? Si en la Iglesia hay cabida para todos, ¿hay también cabida para los adolescentes que están llenos de interrogantes por la confusión y por los retos que el mundo les plantea? Y la pregunta del millón, ¿somos capaces como pastores, de proclamar el evangelio en un terreno que es desconocido y que nos mueve de nuestra zona de comodidad, para comprender, acompañar y evangelizar a los más olvidados de la Iglesia?

Como agentes de pastoral debemos interrogarnos sobre la manera en que compartimos el mensaje del Reino, siendo capaces de renovarnos, y crear nuevos lineamientos atrayentes. Lo ideal es hacerlo por medio del conocimiento del adolescente, de sus intereses, de integrar los elementos de su contexto cotidiano, para evitar el «adoctrinamiento frio y teórico… que termina por alejarlos, y más bien ayudarlos a «crecer espiritual, personal y comunitariamente»[8].

Es retomar y rescatar su parte humana con los elementos que les interesan por ejemplo «la amistad, la confianza y la solidaridad, siendo cuerpos maternales que acogen y abrazan física y sentimentalmente»[9]. Esto es responder al llamado de Jesús de ir a todas las naciones y predicar el evangelio, es borrar del anonimato a la pastoral de adolescentes y darle a cada uno su lugar en la Iglesia. Por lo que llamo a los agentes de pastoral a pensar y llevar acabo un planteamiento sobre la espiritualidad propia a los adolescentes, tomado en cuenta las características propias a su edad, su época y su contexto socio- cultural.

BIBLIOGRAFIA

  • Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, Ediciones Paulinas, Ciudad de México 2018.
  • Biblia de Jerusalén, Editorial Desclée De Brouwer, Bilbao 2019.
  • Organización mundial de la salud, Salud de los adolescentes, 10 octubre, https://www.who.int/es/health-topics/adolescent-health#tab=tab_1.
  • S Francisco, (2023), Discurso del Santo Padre en la ceremonia de acogida, 03 de agosto, https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2023/august/documents/20230803-portogallo-cerimonia-accoglienza.html.

[1] S.S Francisco, Discurso del Santo Padre en la ceremonia de acogida, 03 de agosto de 2023, https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2023/august/documents/20230803-portogallo-cerimonia-accoglienza.html.

[2] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, Ediciones paulinas, Ciudad de México 2018, p.13.

[3] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p.23.

[4] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p. 9.

[5] Organización mundial de la salud, Salud de los adolescentes, 10 octubre, https://www.who.int/es/health-topics/adolescent-health#tab=tab_1.

[6] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p.12.

[7] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p.18.

[8] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p.27

[9] Benjamín BRAVO (Coord.), Cómo hacer pastoral juvenil, p.14

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