Qué es Arte y qué no

Por Hermano José csj y Felipe Sustaita.

De todas las cosas que hacemos y creamos los seres humanos, ¿Cuáles podemos llamar artísticas y cuáles no? Y ¿qué razón tenemos para llamarles de esa manera?  Todo lo que hacemos y creamos tiene una finalidad, puede ser algo útil; para protegerse, alimentarse, ir más lejos. O puede ser como más gratuito, buscado por el mismo y no por otra cosa (aunque no impide que pueda ser útil) creamos cosas que tienen el objetivo de la belleza, de hacer más agradable este mundo, que son obras más gratuitas en el sentido que son para contemplar y no tanto para una utilidad.

En una obra de arte el artista pretende dar a conocer una manera de ver y de sentir algo muy propio: su experiencia artística, y tiene la necesidad de expresarlo, de plasmarlo en una obra. En su crear hay un esfuerzo, pero no es cualquier esfuerzo, es un esfuerzo cualitativo, movido por este deseo de trasmitir lo que ha ideado y que tiene además la cualidad para hacerlo, la habilidad, técnica, capacidad, etc.

Su obra deja ver su intención, salta a los ojos, al tacto, al oído, según el género de obra que desarrolló, no lo hace primeramente por dinero, o solamente porque se lo han pedido, lleva inscrito algo que él y solo él es capaz de ver y trasmitir. Hay en todo arte esta originalidad y como artista tiene la capacidad de expresarla. A esta capacidad es a lo que llaman los artistas técnica y esta es adquirida. El filósofo le llamará “habitus de arte”.

La belleza es otro punto que nos ayuda a ver si una obra es arte o no. No una belleza subjetiva que cambia con las corrientes o modas. Más bien esa belleza que ha sabido trascender, ser reconocida por varias generaciones y que se ve en obras que han marcado estilos y géneros, obras que nos dejan ver el orden, el balance, la proporción, la armonía, etc pero que no sólo hablan de técnica sino que integran la estética y la creatividad del artista. Obras que nos dan parámetros, lenguajes universales que no cambian con el tiempo.

Otra cosas que podemos decir y que distingue el arte de lo que no lo es, es lo que podemos llamar la trascendencia. Si esta obra ha pasado generaciones y no se ha quedado en el olvido, es porque cada generación a pesar del condicionamiento tan diverso, es capaz de sentir su peso cualitativo, es capaz de asombrarse y gusta deleitarse con tal o tal obra.  Siempre hay alguien capaz de recibirlo.

El artista y su obra tienen algo espiritual, y no nos referimos en el sentido religioso, sino en el sentido de que es capaz de hablar a mi espíritu, a mi alma, de despertarla, de elevarla, porque dice algo espiritual, porque tiene contenido que puedo “leer” con mi inteligencia y con mi corazón. Creemos que para que algo sea arte tiene que tener esta capacidad de “catarsis” el contacto con una obra de arte, tiene esa cualidad, al ser espiritual, es capaz de despertar emociones, sentimientos, de decirnos “el mundo no está tan mal”, “hay esperanza” o “yo también puedo salir triunfador”, etc.  Atraídos sino por su claridad y armonía, pone paz, ordena sentimientos al interior. Si tal o tal obra no es capaz de eso, no puede ser arte.